Se ha tragado un diente de leche: ¿es peligroso?
Se le movía un diente, se lo tragó con la merienda y ahora estás en modo alerta. Tranquilo: en la inmensa mayoría de los casos no pasa absolutamente nada.
Es una escena clásica: el diente llevaba días bailando, el niño muerde un bocadillo y, de pronto, ya no está. Se lo ha tragado. Antes de imaginar lo peor, quédate con esto: un diente de leche tragado es, casi siempre, completamente inofensivo. Seguirá su camino de forma natural y aparecerá en el pañal en un par de días.
Casi siempre
El diente pasa por el aparato digestivo y se expulsa sin problema.
Es pequeño y liso
No tiene bordes cortantes que puedan hacer daño al bajar.
El Ratoncito Pérez
Puede pasar igualmente: una nota explicándolo funciona de maravilla.
Por qué no hay que asustarse
Un diente de leche es diminuto, redondeado y sin filos. Al tragarlo, hace el mismo recorrido que cualquier trocito de comida: baja al estómago y se expulsa de forma natural, normalmente en uno a tres días. El cuerpo lo gestiona sin problema.
Además, si el diente ya se movía mucho, iba a caerse igualmente. Que se lo haya tragado no cambia nada del recambio: el diente definitivo seguirá saliendo en su momento.
Cuándo SÍ hay que estar atento
La única situación que requiere atención inmediata no es tragar, sino atragantarse. Es decir, si en lugar de ir al estómago, el diente se va hacia las vías respiratorias. Presta atención si justo después notas:
Tos fuerte que no cesa
Si tose sin parar, anímale a seguir tosiendo: es la forma natural de expulsarlo.
Dificultad para respirar
Si le cuesta respirar, hace ruido raro al inspirar o se pone morado, actúa de inmediato.
Ahogo evidente
Si no puede toser ni respirar, avisa a emergencias (112) y aplica maniobras de desatragantamiento si sabes.
Todo normal
Si respira, habla y está tranquilo, el diente ha ido al estómago. No hay peligro.
Si tras tragarse el diente tu hijo respira con normalidad, habla, ríe y no tose, puedes estar totalmente tranquilo: el diente ha ido por donde tenía que ir. Las señales de alarma aparecen en el momento, no horas después.
¿Y el Ratoncito Pérez?
Que no cunda el drama infantil: el Ratoncito Pérez es muy comprensivo. Una notita bajo la almohada explicando que el diente se perdió en la tripa funciona igual de bien. Es, además, una oportunidad estupenda para hablar de higiene y del diente nuevo que viene. Tienes ideas en el ../ratoncito-perez-ideas/.
- Un diente de leche tragado es casi siempre inofensivo.
- Baja al estómago y se expulsa de forma natural en pocos días.
- Lo único a vigilar es el atragantamiento: tos que no cesa o dificultad al respirar.
- Si respira y habla con normalidad, no hay ningún peligro.
¿Tienes dudas tras el susto?
Si algo no te cuadra o tu hijo tosió mucho, cuéntanoslo y te orientamos.
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